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LA ECONOMÍA DEL DOMINGO

sui

SUICIDIO ECONÓMICO

El suicidio (del latín moderno: suicidium) es el acto por el que una persona de forma deliberada se provoca la muerte.

Indudablemente esto es una metáfora para hacernos la pregunta del domingo: los movimientos políticos, con los modelos económicos derivados de él, ¿pueden también suicidarse?

La respuesta que sostengo es sí.

La política económica del gobierno de Macri, pese a que se augura un “triunfo electoral” de Cambiemos en las próximas elecciones del domingo 22, en gran medida producto de la falta de acuerdo en las fuerzas opositoras, está en camino del suicidio.

Los datos dados a conocer por el INDEC sobre la inflación del mes de octubre y las proyecciones hasta fin de año muestran que la pauta fijada por el Banco Central de la República Argentina (BCRA). será ampliamente superada.

Pese a que el BCRA había fijado la inflación del año en el orden del 17%, producto del control de la emisión monetaria, variable que, según el gobierno, explica casi matemáticamente el crecimiento de la inflación, el aumento de precios de octubre fue del 1,9% acumulando un incremento de enero a octubre del 17,6%.

A esto falta agregar la variación del último trimestre, con aumentos ya anunciados de las tarifas de gas, precio de los combustibles y transportes, alquileres y otros servicios (por la mayor inflación) y el natural incremento de los precios hacia fin de año.

Mauricio Macri, sostenía en la campaña que lo llevó a presidente, que el problema más fácil de solucionar sería la inflación, en la creencia que el control del gasto público y la reducción del déficit del Estado, impactarían rápidamente en los precios, complementado con la caída de la demanda (enfriamiento de la economía) producida por la reducción del poder de compra de los trabajadores, vía reducción del salario real e incremento de la desocupación.

¿Por qué el suicidio?

Porque el grandísimo costo social, para tratar de bajar la inflación, no provocó ese efecto y hubo que recurrir al endeudamiento público para financiar al Estado.

No se desactivó la bomba de la inflación y se activó la bomba del endeudamiento.

Se espera avanzar en una reforma laboral, pero sin resolver la conflictividad gremial, dada por una negociación colectiva para el 2018, en la cual los sindicatos también habrán de negociar la pérdida del poder adquisitivo del salario en 2016 y 2017.

No se resuelve el problema del déficit del sector público y se genera otro problema producto del creciente endeudamiento y consecuente pago de los intereses de esa deuda, que obligará a destinar cada vez más fondos del presupuesto al pago de la deuda financiera en detrimento de otros conceptos, que inevitablemente afectarán gasto social.

La deuda externa pública y privada de Argentina alcanzó en marzo pasado los USD 204.500 millones y se incrementó un 16% respecto de igual mes del año anterior, según informó el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC).

La deuda pública externa del Gobierno nacional se ubicó en USD 128.482 millones, que representa un alza de 40% frente al primer trimestre del año pasado, crecimiento explicado por la decisión del Ejecutivo de regularizar la deuda en default y de financiar el déficit fiscal con bonos colocados en el exterior.

Si a esto le agregamos que no se están generando los dólares genuinos para pagar en incremento de la deuda externa, ya que le Balanza Comercial (diferencia entre las exportaciones y las importaciones) arrojó un déficit de casi U$S 4.500 millones de enero a agosto de 2017, el panorama es más que preocupante.

Otra bomba: altas tasas de interés en pesos, para reducir las presiones inflacionarias y sobre la cotización del dólar y su aprovechamiento a través de la bicicleta financiera y la fuga de divisas al exterior

Por eso hablamos de suicidio. Por un lado, el frente Cambiemos se consolidaría como la primera minoría, incrementando su poder político en las próximas elecciones. Por el otro, el margen de maniobra de su política económica se vuelve cada vez más estrecho y el pronóstico de conflictividad social en el corto y mediano plazo se espera tormentoso y destemplado.

 

JORGE VILARRASA (ECONOMISTA)