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LA ECONOMÍA DEL DOMINGO

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LOS NÚMEROS DE LA ECONOMÍA

Por la gran difusión de los problemas económicos y la terminología semitécnica de los periodistas, el público está aceptando o le están imponiendo, una manera de pensar y hablar que lo separa cada vez más de la realidad, creyendo que posee una profunda sabiduría, que se expresa ampliamente a través de las redes sociales.

El uso del aspecto cuantitativo de los índices o indicadores sin aclarar su contenido no nos acerca a la realidad. Un país no es un conjunto de tasas de crecimiento como creen algunos.

No se trata de eliminar la cuantificación (imprescindible para la política económica), sino aplicarla a conceptos claramente definidos y sin descuidar las tendencias a mediano y largo plazo.

Vamos a un análisis sobre estos temas.

Según datos del INDEC, para beneplácito del gobierno en épocas de elecciones, la pobreza alcanza al 28,6% de la población, el nivel más bajo de la era Macri. Se redujo 3,6 puntos en un año y cayó 1,7 puntos respecto del final de 2016.

Las reacciones ante estos números con dispares. Por un lado el presidente Macri dijo en San Luis: “Hemos logrado rescatar de la pobreza a más de 600.000 argentinos, pero tenemos que conseguir que todos aquellos que están hoy excluidos tengan su oportunidad”. “El Indec nos ha dicho que hemos bajado en este semestre dos puntos, de 30 a 28. Una muy buena noticia, aunque también sabemos que es un camino que recién comienza”, indicó.

Por otro lado Página 12, en un artículo aparecido el 29/9 plantea: “Mientras que los sectores de la población que el semestre anterior tenían ingresos cercanos a la línea de pobreza registraron mejoras suficientes para superar el umbral, aquellas personas en la base de la pirámide distributiva, que a finales de 2016 apenas superaban la línea de indigencia, fueron los más perjudicados a lo largo del año y sus ingresos pasaron a ser inferiores a los determinados por el Indec para esa categoría”. “La consecuencia de ello es que hay una mayor heterogeneidad al interior de la población pobre: los pobres extremos profundizan su condición de escasez, en tanto que los que están justo por debajo de la línea de pobreza mejoran su situación”, explicó el sociólogo Daniel Schteingart.

Dado que las mediciones pueden ser discutibles, por imprecisiones o errores, también existe el problema de la deshonestidad: ya que los índices sirven para juzgar la eficiencia de una política gubernamental.

En este sentido, cuando los números de la coyuntura, aunque sean “honestos”, muestran mejoras o deterioros de la situación social, es necesario analizar las tendencias de mediano y largo plazo de la economía.

¿Qué pasa con la distribución del ingreso?

Para cumplir lo manifestado por el presidente Macri: “conseguir que todos aquellos que están hoy excluidos tengan su oportunidad“, debería ir mejorando, más allá de los datos coyunturales expuestos más arriba.

La situación de la distribución del ingreso se mide a través de dos indicadores:

1) El coeficiente de Gini, que cuanto más se acerca a 1, revela mayor desigualdad en la distribución. En los últimos dos años crece alcanzando a 0,428 en el segundo trimestre de 2017. contra 0,41 en el cuarto trimestre de 2015.

2) Diferencia entre el ingreso familiar promedio del 10 por ciento de los hogares más ricos y el 10 por ciento más pobre. Esta diferencia llegó a 19,6 veces en el segundo trimestre de 2017, lo que constata un ensanchamiento de la distancia entre los extremos de la pirámide distributiva. En 2015 fue de 16,3 veces.

Conclusión

Las medidas adoptadas desde el comienzo de la gestión Macri y sus consecuencias lógicas en lo social fueron:

  • Eliminación de las retenciones al agro y la minería (transferencia de ingresos del estado a los sectores de mayores ingresos),
  • Paritarias atadas a una pauta de inflación del Banco Central (caída del salario real por su no cumplimiento),
  • Aumento significativo de las tarifas en los servicios públicos (caída del ingreso),
  • Políticas industriales, incluidas el incremento de las importaciones (aumento de la desocupación del sector)

Las tendencias para el futuro no son alentadoras en lo social:

  • Reforma laboral, planeada para 2018 (¿mayor flexibilización?)
  • Nuevos incrementos de tarifas
  • Factores que presionan contra la caída de la inflación (tipo de cambio atrasado, tarifas, precio de los combustibles, etc)

Si alguien cree que con esta perspectiva, se puede “conseguir que todos aquellos que están hoy excluidos tengan su oportunidad”, no parece que con esta política pueda llevarse adelante.

 

JORGE VILARRASA (ECONOMISTA)