Merlo, Buenos Aires
21°
cielo claro
Lunes, septiembre 25
3m/s
60%
21 15
Mar
14°
Mie
12°
Jue
18°
Vie
20°
Sab
25°

LA ECONOMÍA DEL DOMINGO

refo (1)

¿SE VIENE LA REFORMA TRIBUTARIA?

Nuevas declaraciones del Ministro de Finanzas Nicolás Dujovne anuncian para los próximos meses la presentación ante el Congreso de la Nación de la Reforma Tributaria, o sea de un cambio en la organización impositiva del país tratando de “crear el marco para que haya inversión e innovación”.

El otro componente de la Reforma “va a proponer un esquema gradual de reducción de alícuotas impositivas”. “Antes de fin de año vamos a estar mandando nuestro proyecto al Congreso”, adelantó.

Dujovne reconoció la dificultad que se le presenta al Gobierno al haber planteado a la vez apuntar a “la baja del déficit como la baja de impuestos”. Sin embargo aseguró que el Gobierno prevé que con el crecimiento económico “en cinco años nuestro esquema impositivo será similar al del resto del mundo, para que “el Estado no sea una carga para que el sector privado pueda exportar, competir y generar empleo”.

Hasta aquí lo expresado por el Gobierno, ahora bien, una de las premisas fundamentales para los expertos tributaristas es la de asegurarse que cualquier reforma pueda recaudar por lo menos lo mismo que lo hacía la situación existente. Para ello hay que evaluar el conjunto de los efectos que produciría en la economía el incentivo o desaliento de ciertas actividades a través de reducciones, aumentos o cambios de impuestos que impactarían directamente en las ganancias (¿inversiones?) de las empresas.

Pero, ¿cómo funciona el sistema impositivo en Argentina?

Los tributos o impuestos es la forma fundamental del financiamiento del Sector Público. El Estado, echando mano de su poder coercitivo (por la fuerza), cobra impuestos (también llamados tributos).

Además obtiene otras formas de financiamiento: el crédito público (endeudamiento) y la emisión monetaria (que inevitablemente, a la corta o a la larga, genera un proceso inflacionario).

Los Impuestos pueden ser:

1) Directos: inciden directamente sobre las retribuciones a los factores de la producción: sobre renta, interés, salario o ganancias. Se dice que son progresivos, ya que su peso crece con el nivel de ingresos del individuo. Ejemplo: impuesto a las ganancias

2) Indirectos: son un sobreprecio a las mercancías negociadas. Se aplica sobre el consumo. Resulta regresivo, ya que no tiene en cuenta el nivel de ingresos del contribuyente. Ejemplo: impuesto al valor agregado (IVA)

En los países más avanzados predominan los impuestos directos y en los subdesarrollados los indirectos.

La pregunta es ¿porqué?

Los impuestos directos se basan en las declaraciones juradas realizadas por los contribuyentes y reflejan las variaciones del patrimonio individual o empresarial afectado por las ganancias o pérdidas del período que se declara. La eficiencia de su recaudación se basa en la “honestidad” de cada contribuyente, como así también en el “control de esa honestidad” que pueda realizarse desde el Estado. Son notorias las dificultades que existen en Argentina, extendidas al resto de los países subdesarrollados de América Latina para cumplir estas premisas. Sin pensar que los países desarrollados son un ejemplo inmaculado de honestidad y control, sobre todo el control está mucho más desarrollado, favoreciendo la honestidad (forzada) del contribuyente.

Los impuestos indirectos, en cambio, son relativamente más fáciles de controlar, sobre todo el IVA, que se basa en un mecanismo según el cual los distintos sectores que intervienen en la producción y distribución de bienes para el consumo se van “controlando mutuamente” hasta llevar al consumidor final que es el que soporta todo el sobreprecio del bien (generalmente el 21%).

Conclusión: ¿Cuáles serían entonces los fundamentos que debería tener una Reforma impositiva?

En principio y asegurándonos que la nueva estructura impositiva recaude por lo menos lo mismo que la anterior, generar un proceso en el cual predominen claramente los impuestos directos sobre los indirectos. Esto aseguraría que contribuyan más con el financiamiento del Estado aquellos sectores que poseen más ingresos.

La negación del gobierno a acceder a la propuesta de reducir, hasta eliminar el IVA en los productos de primera necesidad, no se enmarca en esos fundamentos. Otras experiencias ocurridas en el pasado no dieron el resultado esperado, como fue el caso de reducir impuestos directos, en la creencia de que los empresarios podrían dedicarlo a incentivar el empleo o la “inversión e innovación”, como expresó el Ministro Dujovne.

Dadas estas situaciones es de esperar arduas discusiones y negociaciones a efectos de poder implementar una reforma impositiva, ya que no todos están de acuerdo (aunque algunos no lo digan) en los fundamentos de una reforma impositiva.

 

JORGE VILARRASA (ECONOMISTA)