Merlo, Buenos Aires
24°
cielo claro
Domingo, noviembre 19
6m/s
33%
24 14
Lun
21°
Mar
20°
Mie
27°
Jue
31°
Vie
31°

LA ECONOMÍA DEL DOMINGO

econ_sm

SAN MARTÍN Y LA ECONOMÍA

El dato histórico es que el 17 de agosto de 1850 muere en Boulogne Sour Mer, Francia, José de San Martín.

Muchas encuestas sobre los hombres admirados por los argentinos han corroborado la preferencia que el General San Martín concita, aunque más difícil es que sus admiradores respondan el porqué, o sea, fundamenten su respuesta.

Sin hacer referencia a las innumerables facetas de su personalidad, en este artículo, nos centraremos en sus principales concepciones económicas y en algunas de las acciones que desarrolló en ese sentido cuando le tocó la responsabilidad de administrar. La intención es reflexionar una respuesta, desde esa faceta, a la admiración que sentimos por San Martín.

Desde joven, veintisiete años en España, se encuentra inmerso en un proceso de cambio signado por las fuerzas liberales contra el absolutismo y la dependencia colonial. También la influencia masónica le transmitió los conceptos de libertad, igualdad y fraternidad de la Revolución Francesa de 1789.

Elige su puesto de lucha junto a los pueblos anhelantes de libertad en América del Sur. Esa era la Patria por la que sentía que valía la pena luchar.

Arribado al Río de la Plata en 1812, encontró un panorama económico desfavorable. El gobierno estaba dominado por Rivadavia, heredero político del saavedrismo y enemigo irreconciliable del morenismo y de toda tendencia nacional popular integradora; pero San Martín logró que las autoridades le reconozcan el grado militar y acepten su proyecto de crear un cuerpo militar de elite: el regimiento de granaderos a caballo.

Pero su Plan Continental de liberar Chile y por expedición naval derrotar a España en el mismísimo Virreinato del Perú, va a comenzar cuanto se hace cargo de la Gobernación de Cuyo el 12 de septiembre de 1814, habiendo sido designado el 10 de agosto.

En poco más de dos años organiza ejército de los Andes, pero también organiza la economía cuyana tomando medidas fundamentales en agricultura y riego, minería y comercio.

Desde el punto de vista económico no era el momento más floreciente de la economía cuyana, ya que ésta atravesaba por un período de crisis, que se agudizó aún más con la interrupción del intercambio comercial con Chile, tras haber sido reconquistado por los españoles, después de la derrota de Rancagua.

Hacia el año 1814, las actividades agrícolas de la provincia se centraban principalmente en el cultivo de viñedos y frutales, que eran la base del comercio y que desde la época colonial venía realizándose. Los productos derivados eran vinos, vinagres, aguardientes, frutas secas, etcétera.

La producción de cereales con cosechas de maíz, cebada y trigo se comercializaba con otras regiones y satisfacía el consumo local, pero fue necesario aumentarla para poder alimentar también al Ejército que se formaba en Mendoza. Lo mismo ocurrió con la alfalfa, cuyo cultivo debió ser incrementado para alimentar el ganado vacuno y caballar para el Ejército.

San Martín dio un notable impulso a la agricultura, apuntando a solucionar el primer problema que impedía su desarrollo: la escasez de agua. Al hacerse cargo del gobierno de Cuyo existían en la provincia solamente las obras de irrigación construidas durante la época colonial, que se limitaban a proveer a la ciudad del agua del río Mendoza, por medio del Canal Zanjón, del Tajamar y de la acequia Tabalqué. Mientras que las aguas del río Tunuyán se destinaban a proveer a La Paz, llegando hasta el Desaguadero. Para dar solución a este problema dispuso que se realizaran distintas obras de irrigación para ampliar la superficie de tierra cultivable.

Para reglamentar el regadío estableció que todo propietario de tierra hiciese entrega de un diseño o planta sujeto a escala, demarcando la figura y extensión de su finca, demostrando exactamente el número de cuadras que comprendía. Este hecho puede tomarse como un antecedente del levantamiento del Primer Catastro del sistema de irrigación, bajo el cual se aplicaron las correspondientes prorratas de regadío a los propietarios regantes.

Con la incorporación del riego artificial se logró obtener grandes extensiones de terrenos, que hasta el momento no se habían utilizado por falta de agua, éstas fueron vendidas a bajo precio a los agricultores, a quienes se los incentivó para la incorporación de plantas y semillas nuevas con el fin de diversificar la producción.

La ganadería vacuna, caprina y ovina era la principal explotación en la Provincia de San Luis, y desde donde se obtuvo la mayor contribución al Ejército de los Andes; en cambio en las ciudades de San Juan y Mendoza era escasa, no obstante se destinaron grandes superficies de tierra para el pastoreo y engorde del ganado.

La minería fue la industria que proporcionó la materia prima para la ejecución de todo el sistema armamentista del Ejército de los Andes, como la fabricación de armas y municiones, pólvora, etcétera. Esta se encontraba en un período de franca decadencia por falta de mano de obra especializada y de organismos adecuados que respaldaran, planificaran sus explotaciones y aportaran capitales.

A partir de 1814 se planeó una política de reactivación de la misma, en principio se dispuso el cateo y laboreo de algunas minas de cobre y plomo, metales que hasta entonces no se habían explotado. Simultáneamente se impulsó la explotación de las minas de Uspallata, que produjeron cantidades importantes de plata; la explotación de oro en Gualilán y en los yacimientos de Pismanta y Huayaguás, entre otros.

La actividad industrial en la región cuyana si bien tenía un desarrollo importante y generaba ganancias comerciales con distintos puntos del país, con la instalación del Ejército de los Andes en Mendoza cambia de rumbo y comenzaron a surgir pequeñas industrias, que fueron absorbidas por las necesidades del Ejército, como la fabricación de armas y pólvora, la confección de ponchos, frazadas y bayetas.

El General San Martín no precisó de banqueros: encuentra los recursos en el ahorro provincial. Aplica un régimen tributario firme: grava a los capitalistas, a los comerciantes exportadores, a los terratenientes, establece contribuciones extraordinarias, etc.

Los comerciantes de vinos y aguardientes, el gremio de carreteros, el clero revolucionario y los españoles simpatizantes de la independencia donan dinero, pertrechos o ganado. Los arrieros transportan gratuitamente los animales. Las damas entregan sus joyas y bordan la bandera inmortal.

Se confiscan los bienes de enemigos de la Revolución. Se disminuyen los sueldos de los empleados públicos y se aceptan los préstamos voluntarios. El núcleo social cuyano, compuesto por pocos vecinos ilustrados, comerciantes y hacendados, todos vinculados al mercado interno y al tráfico con Chile, apoya la causa sanmartiniana.

El Estado sanmartiniano es industrial y minero: catea las minas de cobre y plomo, explota el salitre necesario para la fabricación de pólvora, extrae azufre y plata de Uspallata. Se estimula la producción agraria e industrial. San Martín planifica la economía: se realizan obras de ingeniería que amplían y sanean los canales de riego y se extienden las áreas cultivables. Mejora las comunicaciones, creando una ruta directa al norte argentino. Florecen las curtiembres, los tejidos y la talabartería. Crece la producción alimenticia. Mendoza es un taller incansable.

Surge una auténtica industria textil. Cientos de mujeres tejen ponchos y mantas, y cosen uniformes y ropas. Todos participan. Mendoza vive una atmósfera épica. Sus 13.000 habitantes verán fascinados a un disciplinado ejército de más de 5.000 hombres recorrer sus rutas polvorientas. Los niños se incorporan como tambores del ejército. Los indios pehuenches colaboran con San Martín. Más de 700 operarios trabajan noche y día en la maestranza y el parque de artillería que dirige Fray Luis Beltrán, experto en matemática y física; en el batán de Tejeda; y en la fábrica de pólvora y explosivos conducida por Álvarez Condarco.

Más allá de cualquier consideración, San Martín condujo un gran proyecto de liberación que, con su ejemplo personal de dedicación y austeridad, resulta en un gran sacrificio que el pueblo asume con alegría y coraje en tanto lo considera como una causa propia y justa.

Algunos datos históricos fueron extraídos de:

http://www.elhistoriador.com.ar/articulos/…/san_martin_gobernador_de_cuyo.php

http://www.mdzol.com/nota/231040-jose-de-san-martin-y-mendoza-un-politico-actual/

 

JORGE VILARRASA (ECONOMISTA)

1 Comment on "LA ECONOMÍA DEL DOMINGO"

  1. Que faceta poco conocida, difundida y calorada de El Gran Capitán . Gracias Vilarrasa

Los comentarios están cerrados.