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LA ECONOMÍA DEL DOMINGO

popus

POPULISMO, NEOLIBERALISMO Y ECONOMÍA ANTICÍCLICA

Luego de la caída del Muro de Berlín en 1989 y de la desintegración de la Unión soviética en 1991, pasando por las discusiones acerca del libro El fin de la historia, escrito por Francis Fukuyama en 1992 para justificar “el triunfo del neoliberalismo y la globalización”, el mundo, paradójicamente, se asomó al siglo XXI envuelto en una crisis financiera que detonó en 2008, luego de “la burbuja inmobiliaria” en EEUU en el año 2006.

Los países latinoamericanos también sufrieron crisis sociales terminales, como la experimentada en Argentina en 2001 y generaron gobiernos con gran apoyo popular, tildados de “populistas” por las medidas económicas aplicadas.

Transcurriendo el siglo XXI encontramos que, tanto en Europa (casos de Grecia, España, el Brexit, salida de Gran Bretaña de la Unión Europea), como en EEUU, con el triunfo de Trump, parte de los países del mundo está adoptando medidas llamadas “populistas”, para el desconcierto y terror de las corrientes globalizadoras, que ven un peligro inminente en ese tipo de política económica.

La pregunta a esta altura del artículo es, ¿qué se está discutiendo cuando se habla de populismo y neoliberalismo? Además, si en lo que va del siglo no se ha logrado un crecimiento sostenido aplicando estos sistemas, incluso alternativamente en un mismo país, ¿existe alguna alternativa posible y superadora de esos dos conceptos?

En el mundo de hoy, se observa una permanente discusión respecto a:

1) Populismo económico: es la concepción económica que enfatiza el crecimiento y la redistribución del ingreso y resta importancia a los riesgos de la inflación y del financiamiento deficitario, a las restricciones externas, y a la reacción de los agentes económicos ante políticas agresivas por parte del Estado. Este enfoque agrega que las políticas populistas “a la larga, fracasan”. O sea, se reconoce que funcionan algún tiempo, pero en el largo plazo son insostenibles.

El mecanismo es el siguiente, en una economía deprimida, un estímulo fiscal considerable (en el caso de la Argentina, las retenciones a las exportaciones agrícolas) produce un repunte en el crecimiento y en la creación de empleo. En el mercado financiero, el tipo de cambio se aprecia, lo que aplaca las nacientes presiones inflacionarias y abarata las importaciones. Con el consumo, el crédito y el empleo en auge, la sensación de prosperidad se experimenta en toda la sociedad. Los líderes políticos se sienten reivindicados, no tienen vergüenza en atribuirse el mérito y sus índices de popularidad suben

Es el comienzo del ciclo económico del sistema capitalista, que crece en ondas, es la etapa de Recuperación, Reactivación y Auge.

Al cabo de un tiempo, el crédito se deteriora, se están incubando presiones inflacionarias (en Argentina, por ejemplo, con el congelamiento de tarifas de los servicios públicos) y el tipo de cambio sobrevalorado está provocando daño duradero a los exportadores.

En Estados Unidos, para dar otro ejemplo, la tasa de desempleo ha disminuido considerablemente respecto a la crisis de 2008, pero después de los numerosos shocks y cambios tecnológicos ocurridos en los últimos diez años, existe bastante incertidumbre acerca de si se puede seguir reduciendo el desempleo sin que la inflación no se acelere.

2) Neoliberalismo: es la corriente económica y política, inspirada y responsable del resurgimiento de las ideas asociadas al liberalismo clásico desde las décadas de 1970 (durante la anterior crisis global del sistema). Los defensores del neoliberalismo apoyan una amplia liberalización de la economía, el libre comercio en general y una drástica reducción del gasto público y de la intervención del Estado en la economía en favor del sector privado, que pasaría a desempeñar las competencias tradicionalmente asumidas por el Estado.

Tanto Margaret Thatcher en Inglaterra, como la administración de Ronald Reagan pusieron en práctica estas teorías en aquella época. En América Latina el caso paradigmático fue el del régimen militar de Augusto Pinochet en Chile.

Es la ideología económica que inspiró e inspira el proceso de globalización desde la década de 1980 en adelante.

Pero, lejos de resolver los problemas del “populismo”, la crisis económica mundial se manifestó nuevamente entre 2008 y 2014 caracterizada por la falta de control del sector financiero, cuya caída se extendió rápidamente al sector productivo, tanto en América, como en Europa, provocando recesión y desempleo y poniendo en duda las bondades de la globalización de la economía.

Es la continuación del ciclo económico del sistema capitalista, que crece en ondas, es la etapa de Recesión y Depresión.

3) Economía anticíclica

De lo analizado precedentemente podríamos concluir que las medidas económicas a aplicar durante la Reactivación y Auge, no son las mismas que durante la Recesión y Depresión. Por lo tanto la política económica debería ser funcional a la etapa del ciclo, tratando de impedir, superar, o minimizar los efectos del ciclo económico.

La característica más saliente que ha tenido el ciclo económico en Argentina de los últimos 100 años, es que la etapa de Recuperación, reactivación y auge ha sido conducida por movimientos políticos de gran apoyo popular (llamados populistas), cuya discontinuidad (por golpes de estado en el pasado, pero por una elección democrática en 2015), ha impedido que ellos mismos produzcan medidas que mitiguen la etapa de Recesión y Depresión. Al ser desplazados del poder, el ajuste, fue conducido por sectores políticos elitistas, representantes de las clases altas, las empresas multinacionales y el sector financiero, lo cual generó y genera políticas muy duras en contra de los sectores más vulnerables de la sociedad, agudizando el ciclo económico, o sea con mayor recesión y sin solucionar el problema de la inflación.

Y aquí la importancia del Estado para la aplicación de las políticas anticíclicas. O sea que, durante la etapa de Reactivación y Auge se deberían moderar los consumos, para evitar los desajustes que se producen en el sistema productivo cuando crece la demanda en forma rápida y fomenta el incremento de precios (inflación). En esta etapa, el Estado debe aumentar la recaudación, creando un superávit para pagar sus deudas y formar un fondo de reserva que pueda ser utilizado durante los periodos de recesión o depresión económica, morigerando lo más posible el ajuste económico.

Finalmente, queda para otro artículo analizar, sobre todo para Argentina, si un mismo sector político puede generar desde el Estado, ese tipo de medidas económicas anticíclicas, que puedan impedir, superar, o minimizar los efectos del ciclo económico.

 

JORGE VILARRASA (ECONOMISTA)