EL ENIGMA DE LA MUERTE DE UNA POLICIA MERLENSE QUE VIVIA BAJO AMENAZA

Laura Medina apareció muerta en su cama de un balazo en la cabeza. Su familia acusa a su ex pareja. Los investigadores no pudieron establecer hasta ahora si se trató de un femicidio o un suicidio. Celos, amenazas y la increíble demora en las pruebas científicas.

Un día antes de aparecer en su cama muerta de un balazo en la cabeza, Laura Medina -suboficial de la Policía de la Ciudad, 39 años- escribió en su diario íntimo: «Le pedí que me dé privacidad, pero no deja de llamarme y mandarme mensajes uno tras otro. Me dice que me odia y después: ‘¿Querés hacer el amor?’. No soporto más esta situación».

El hecho ocurrió el 23 de febrero en Merlo y hasta ahora los investigadores no pudieron establecer si se trató de un suicidio o un femicidio.

-A Laura la mató la ex pareja, el papá de su hijito. No tenemos dudas. En su diario, ella cuenta el calvario que ese hombre le hacía sufrir -dice Nerina Salafí, prima de Medina.

-¿Por qué no tienen dudas

-La amenazaba de muerte, la perseguía y estaba obsesionado con ella. Yo también soy policía y cuando vi las fotos de la escena del crimen está claro que el asesino la alteró para que parezca un suicidio con el arma reglamentaria de ella. Las fotos de las pericias no indican una escena habitual a la que vemos en un suicidio. Además ella había preparado la ropa para ir a trabajar y solo quería que él la dejara en paz para rehacer su vida. Laura no se suicidó, la asesinaron.

-¿Usted habló con ella antes de su muerte?

-Me mandó capturas de las amenazas. Y me dijo: «No deja de molestarme, me llama cada diez minutos y me envía mensajes». Y me puso el emoticón de llanto. Pasaron tres meses y el caso sigue envuelto en el misterio.

La causa sigue caratulada como averiguación de causales de muerte y está a cargo del fiscal de Morón Claudio Oviedo, de gran experiencia en este tipo de casos.

Se ordenaron dos pericias clave: el barrido electrónico de manos y el análisis del teléfono del sospechoso. «Con esos resultados, se espera resolver el caso o empezar a resolverlo».

Una traba burocrática atenta contra la resolución del enigma: el turno para el barrido fue dado para el 5 de octubre de 2020.

«Parece un mal chiste, pero no lo es. Pasó en varias causas. Es por eso que se buscarán alternativas o que alguna de las fuerzas federales haga un lugar en su agenda porque es un análisis decisivo. Una vez que estén los resultados de las pericias, se convocará a todos los peritos para una reconstrucción del hecho por secuencia fáctica», dijo la fuente.

El nombre del sospechoso de la familia de la víctima se mantiene en reserva porque no está imputado. Pero se trata de un policía de 37 años que fue pareja de Medina y tuvo un hijo con ella.

«Ella se había separado hace seis años y desde entonces su ex marido no dejó de hostigarla. La seguía para todos lados, no la dejaba respirar ni la dejaba trabajar. No la dejó de molestar nunca. Era una obsesión que él tenía. Tampoco la dejó hacer su vida amorosa con la nueva pareja de ella, también policía. Y hasta llegó a negarle ver al nene, que mientras ella trabajaba quedaba al cuidado de su abuela paterna», contó Salafí.

En uno de los mensajes de audio de WhatsApp queda en claro el tenor de las amenazas: «Concha bien de tu madre, prostituta hija de mil puta, hija de mil puta, garca, la concha de tu madre, puta de mierda, no te animes ni a acercarte acá, ni te acerques la concha puta de tu madre, te hacés la buenita, pelotuda, y estás ahí cogiendo, puta de mierda, puta puta puta, eso es lo que sos. La concha de tu madre. Voy y los mato a los dos, puta de mierda. Te lo digo en serio prostituta, puta de mierda, puta».

Medina vivía en una habitación del fondo de la casa de su ex pareja. Él se la había alquilado hasta que pudiera conseguir otro lugar. De hecho fue él quien llamó al 911 para avisar que su ex mujer se «había suicidado».

«Él no la mató. Estaba enojado con ella, pero no tuvo nada que ver. De hecho la fue a despertar para que ella fuera a trabajar. Declaró que la veía deprimida y que tomaba medicación. Las pericias demostrarán que es inocente y lo están manchando injustamente», dijo un allegado del acusado.

Horas antes de su muerte, Medina escribió en su diario: «Cometí el gran error de vivir en ese lugar porque estaba desesperada y no tenía adónde ir. Ahora me arrepiento. No deja de mandarme mensajes. Estoy enamorada de otro hombre, pero no lo entiende. Le propuse mantener una amistad o buena relación por nuestro hijo, pero él se negó rotundamente».

Uno de esos mensajes, según consta en la causa, es este: «Para qué mierda me buscaste, para qué mierda te atendí. Yo estaba tranquilo, no jodía a nadie. Estaba bien hasta que llegaste vos para arruinarme todo. Sos mala, oscura y egoísta, lo peor que conocí en mi vida. Puta, no veo la hora que te vayas y me dejes en paz, cómo te odio».

Los pesquisas solo buscan saber una cosa: si la mano que disparó el arma es la de Laura Medina o la del hombre que, según ella reveló, había amenazado con matarla.

 

1 Comment on "EL ENIGMA DE LA MUERTE DE UNA POLICIA MERLENSE QUE VIVIA BAJO AMENAZA"

  1. María Rita Parodi | 5 junio, 2019 en 19:11 |

    Más de lo mismo… Una vive haciendo denuncias por violencia a las que nadie le da importancia y después todos se preguntan, Como pudo haber pasado ésto? Éstas cosas pasan por la falta de justicia, de criterio, por negligencia… Es tremendo que tengamos que morirnos, para que alguien se ocupe. Tarde, siempre tarde…

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