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A 25 AÑOS DE LA PRIMERA MASACRE DE MERLO. 

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“El gran jefe ” los eligió por ser los mejores asesinos, fríos y despiadados, nunca iban a dudar en cumplir una orden. El mandato era claro e irrefutable: “efectuar la venganza eterna”.

 Los hombres seleccionados entre la Tríada, nombre de la mafia China, eran sombras silenciosas que estaban acostumbrados a llenarse las manos con sangre, con mucha sangre, y eso fue lo que hicieron en Merlo hace 25 años atrás.  Hasta que algo salió mal… 

 

Yen Yu Ying llego a la Argentina a principios de los años 80 desde Taiwán. En 1987 logra abrir un restaurante en la calle Riobamba al 858 en Merlo. Desde la lejana Taiwán para esa fecha llegaron su mujer, sus dos hijos y su suegra. Detrás del pequeño comercio con vista a la calle y alejado del centro comercial de nuestro distrito, se extendía un departamento donde vivía la familia completa.

La presencia del clan Ying y su producción de alimentos orientales no paso desapercibida en una ciudad que aun no recibía la avalancha de supermercados atendidos por chinos ni la globalización de los alimentos en góndolas y mostradores de lejanos puntos de la urbe. El negocio de Yen no podía ser catalogado como lugar de comidas exóticas o con delivery, todo eso todavía no había llegado. Simplemente se rebuscaba el mango entre el olor a pescado frito, empanadas con nombres impronunciables y argentinos que se empeñaban en seguir tomando cerveza y comiendo milanesas en lugar de disfrutar del chow mein o el guliggao.

Yen Yu Ying era especialista en Kung Fu, se lo veía practicando en la terraza de la casa de Riobamba. Mas tarde un compañero de colegio de su hijo declaro que su padre practicaba el ancestral arte marcial porque sabía que los hombres malos lo iban a venir a buscar. Y los hombres malos llegaron, una lluviosa noche fría de junio. Sombras perdidas entre las sombras de la calle. Los elegidos por el gran jefe del que no se podía ni siquiera mencionar el nombre.

Era domingo 28 de junio del 92. En las casas se comentaba el rotundo triunfo de Fernando de la Rua en Capital Federal. Los emisarios de la Tríada dieron una vuelta a la manzana para reconocer el lugar, esperaron que el ultimo cliente se retirara, que en realidad resulto ser el único amigo y discípulo que tuvo Yen en nuestro país. Los enviados se desprenden de la noche, dos manchas oscuras caminando en el más absoluto silencio, las venas palpitan, los músculos se tensan, en pocos minutos comenzara una orgía de sangre de la que no tenían que quedar testigos. Nadie podía quedar vivo para intentar buscar venganza. Esa era la regla que las dos sombras debían cumplir. Así en la Triada cobraban sus deudas, de dinero o aquellas relacionadas con la traición o delación.

La Venganza Eterna: Todo empieza y termina con el crimen de una familia, no tienen que quedar testigos ni parientes que busquen vengar a los muertos. El número de cadáveres, ni la edad de los difuntos importa y esa noche dejaron desparramados por el suelo de la calle Riobamba cinco muertos acribillados a puñaladas. Dos de ellos de 8 y 9 años, los hijos de Yen Yu Ying. Ingresaron al negocio que ya comenzaba a cerrar sus cortinas, no mediaron palabras y si las hubo se perdieron en la noche y la dificultad del idioma. Yen comprendió de inmediato que los hombres malos que estaba esperando habían llegado y a que venían. Los conocía. Han Huan y Peng Yu se trenzaron en una pelea desigual con el taiwanés. Con dagas de doble filo los perforaron de 22 puñaladas. La matanza recién comenzaba. Durante la pelea Yen logra herir a uno de sus agresores en el antebrazo. Esto no los detendría. Recorrieron cuarto por cuarto asesinando a la esposa de Yen y a su suegra. Por último, perpetuarían el homicidio contra los hijos. Fueron apuñalados en sus camas 12 y 14 veces en todo el cuerpo.

La Venganza Eterna había finalizado, no quedaban testigos en este mundo para buscar ajustar cuentas contra las Sombras o contra quienes los enviaron.

“La curiosidad pudo más que el miedo y no cerramos los ojos” Ese es el final de un cuento de Borges. Quizás los hijos de Yen no cerraron los ojos cuando los hombres malos con las manos y los rostros manchados de sangre entraron a su pieza. 

 ¿Por qué se produjo la matanza de Merlo? Investigaciones policiales arroyaron el dato de que Yen había estado preso vinculado con el tráfico de inmigrantes chinos ilegales.

A esta mafia se la conoce como los “Cabeza de Serpiente”, donde la función de Yen era falsificar los documentos de los inmigrantes ilegales.

En el negocio con los Cabeza de Serpiente algo salió mal, o sospecharon que haya delatado nombres a cambio de su libertad o cobro un trabajo que no realizo. La policía se puso a investigar el caso. Producto de la pelea uno de los agresores recibió un corte en el antebrazo. Las huellas dactilares de uno de los asesinos quedo fijada contra una pared y dejo una toalla totalmente ensangrentada. Las manchas en un incesante goteo que fue seguido por los investigadores terminaban en la parada de taxis de la estación de Merlo. Un chófer contó que ese día por la noche subió a dos orientales, solo dijeron Liniers. En ese punto de la Capital se perdían los rastros. Por otra parte, el desafío era que tenían las huellas dactilares de unos de los criminales, pero al ser sicarios que ingresaron de manera ilegal al país, no existía forma de compararlas porque no tenían entrada policial.

Un testigo comento que Yen tenía una panadería en Esquinas, provincia de Corrientes, y hasta ahí fueron los uniformados. Detrás de un placar hallaron unos negativos, que al ser revelados los rostros de los asesinos aparecieron. En unas cartas encontradas en la pensión donde los sicarios se alojaron encontraron unas cartas y por fin los nombres. De inmediato se pidió una captura internacional librada por Interpol. Nada se supo durante meses hasta que se dio aviso que Han Huan y Peng Yu habían sido detenidos en Bolivia. Una borrachera que termino a las piñas en un prostíbulo de la Paz logro mandarlos a pasar una noche en la comisaria. Al ser identificados la alarma de la captura comenzó a sonar. Fueron extraditados al país y juzgados por el tribunal Oral y Criminal N°2 de Morón, la condena fue cadena perpetua. Durante el juicio nadie de la querella estuvo presente durante los alegatos. Estaban todos muertos. La venganza Eterna había resultado. Las sombras enviadas por la Triaba permanecen alojados en el penal de la Plata.

Un capítulo más le falta a esta historia. El 22 de mayo de 1996 el que era indicado como el jefe de la mafia China local iba a ser extraditado a su país de origen para ser juzgado por varias cuentas pendientes por tráfico de inmigrantes, todo un cabeza de Serpiente. Era escoltado por 15 efectivos de la Policía Aeronáutica, pero un comando de 7 integrantes de la mafia China logro interceptar la combi policial antes de que arribara a Ezeiza. Armados hasta los dientes rescataron a su jefe antes de que lo pudieran subir a un avión. Ese hombre rescatado era el principal sospechoso de haber ordenado la matanza de Merlo. Nunca trascendió su nombre.  

5 Comments on "A 25 AÑOS DE LA PRIMERA MASACRE DE MERLO. "

  1. Y como sigue?
    Felicitar al periodista por su narración, lo leí y me pareció estar presente.

  2. Bruno vargas | 22 septiembre, 2017 en 11:38 |

    Excelente relator, autor porfavor quiero seguir leyendo así

  3. Excelente .. Relato …

  4. Atrapante historia

  5. Que triste por esos dos nenes! Excelente relato muy bien contado! Lastima que la mafia china sigue viva!

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